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Por: Georgina Cuadros de Joo, Misionera de Servicios humanitarios
Esta actividad, una de las mayores iniciativas de ayuda humanitaria de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se lleva a cabo en 28 países alrededor del mundo que tienen alta tasa de mortalidad neonatal.
Lo que se busca con esta actividad es evitar que, como indican estudios de la Organización Mundial de la Salud (1995) cada año sigan muriendo 5 millones de recién nacidos en el mundo. De esas muertes, el 19% son causadas por la asfixia al nacer debido a que en la mayoría de los casos, aproximadamente un millón, no contaron con una apropiada asistencia de reanimación por falta de personal calificado o de medios necesarios para revertir esa asfixia.
En los tres últimos meses del año pasado, el curso se realizó en el Hospital Teófilo Dávila, de Machala (Ecuador), En la Universidad Central de Venezuela y Ministerio de Salud – INSALUD, de ese mismo país. Igualmente en el Ministerio de Salud de Bucaramanga, Gobernación de Tunja (Colombia), en El Alto y Oruro – Servicio Regional de Salud (Bolivia) y en la Subgerencia Regional de Salud Huancavelica y Dirección Regional de Salud de La Libertad (Perú).
Dentro del Programa se capacita a los profesionales de salud con el Curso de Reanimación Neonatal de la Academia Americana de Pediatría el que es dictado por un 50% de médicos especialistas de los Estados Unidos que son traídos por la Iglesia y el otro 50% está a cargo de médicos locales.
Todos son instructores calificados, tienen una gran experiencia en el tema y donan su tiempo para participar de este curso. Por su parte, la Iglesia dona los equipos de entrenamiento y otros para la atención de los Recién Nacidos en las salas de partos. La donación incluye los textos, afiches y otros impresos. El personal médico capacitado asume el compromiso de al retornar a sus establecimientos de origen, replicar el curso a sus compañeros de trabajo, para lo cual contarán con el material y equipos necesarios para hacerlo.
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