Permaneced en lugares Santos

    Permaneced en lugares Santos

    Como presidenta de las mujeres jóvenes de la estaca, soy parte del comité encargado de la preparación de la  Conferencias de la Juventud en las que participan los hombres y mujeres jóvenes desde los catorce años. Siempre tenemos muy presente el lema del año que para el 2013 era: “Permaneced en lugares santos”. Cuando planificamos actividades para los jóvenes, hacemos nuestro esfuerzo por asegurar que puedan ser no sólo inolvidables, sino que  dejen una huella y marquen alguna pauta en sus vidas dentro del Evangelio.

    Luego de mucha meditación, presentamos nuestra  propuesta a los líderes: una caminata desde nuestra capilla hasta el Templo (una distancia aproximada de 22 kms, que significaría unas 5 horas aproximadamente). Sabíamos que estábamos siendo audaces y de repente demasiado optimistas para esperar una respuesta afirmativa, pero lo conseguimos.

    Nuestra idea era mostrar a los jóvenes un camino diseñado por los líderes, pero no por eso fácil. Tendríamos muchos desafíos, pero que gracias a su disposición y obediencia, podrían ser sorteados.  Lo más importante sería el objetivo final, llegar a pesar de todos los desafíos al Templo del Señor.

    La experiencia se dio y fue realmente hermosa. Teníamos a un grupo de aproximadamente 150 personas, todos animados de llegar a la meta. En el camino, se podía ver a jóvenes y líderes dando ánimo a otros en momentos de sentir desfallecer o dudar de seguir adelante. Los jóvenes confeccionaron algunos estandartes. Recuerdo uno que iba delante de mí y  decía: “Andad sin desmayar”. Este estandarte me ayudó a seguir adelante en instantes de debilidad.

    El panorama era hermoso: líderes marcando el paso y asegurando la integridad de los jóvenes. Los jóvenes a su vez empeñados en conseguir la meta, alentándose mutuamente, hasta que  el momento glorioso llegó. Habían pasado  más de cinco horas de recorrido, cuando pudimos vislumbrar  a unas cuadras al dorado  y majestuoso Angel Moroni. Ya estábamos en la última parte. A pesar del cansancio y del largo recorrido, los jóvenes se llenaron de emoción,  empezaron a correr,  ¡y se cumplió  la meta!

    Como líderes tenemos la gran responsabilidad de preparar a nuestros jóvenes para entrar al Templo y que puedan hacer ordenanzas sagradas.  El camino puede ser largo, no es fácil, pero tenemos la certeza de que  si se dejan llevar por la pautas establecidas por el Señor, la satisfacción y el gozo de llegar al lugar correcto serán grandiosos.