Probadme en esto

    Probadme en esto

    Pocas veces el Señor nos pide expresamente que le probemos.  Desde joven aprendí a pagar mis diezmos, pero no fue sino hasta que contraje matrimonio que necesite  “probar en esto” al Señor. Como la mayoría de los matrimonios jóvenes, mi esposa y yo enfrentamos grandes desafíos económicos al comienzo de nuestra relación.

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    En una ocasión, las cosas se pusieron muy cuesta arriba y nuestros escasos ingresos no fueron suficientes para pagar todas nuestras obligaciones. Nos encontramos ante la difícil situación de tener que decidir entre pagar nuestros diezmos o nuestras obligaciones financieras. Yo le expliqué a mi esposa que el pago del diezmo es una ley anual y por lo tanto podríamos posponer el pago por unas cuantas semanas.

    Sin embargo,  ella con firmeza y ternura me dijo que el consejo de los líderes es que paguemos los diezmos tan pronto como recibiéramos nuestro salario.  Aquella noche no llegamos a un acuerdo claro de los que debíamos hacer.  A la mañana siguiente, encontré que mi esposa había distribuido y engrapado todo el dinero con pequeños papelitos indicando para que lo usaríamos. Algunas cuentas  se pagarían luego,  pero el diezmo debía pagarse cada semana y sin falta. Fuimos testigos que la promesa hecha a aquella viuda que vivía en Sarepta, aún permanece para todos aquellos que con fe.  

    “Traigan al alfolí los diezmos y las ofrendas”. Durante esos tiempos difíciles “la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija disminuyó”. Somos testigos que las ventanas de los cielos fueron abiertas y que las bendiciones fueron derramadas hasta ver una gran abundancia.  Reconocemos que la salud con que crecieron nuestros hijos, y de la que aún hoy gozan, es la mayor manifestación de estas bendiciones. Aprendimos que el pago de los diezmos y ofrendas no tiene que ver con el dinero, no tiene que ver con la cantidad que gano, sino más bien, con mi disposición de obedecer al Señor. Aprendimos a contribuir de forma generosa con cada renglón de la papeleta de donaciones.

    Probamos al Señor al pagar nuestros diezmos y ofrendas y Él nos ha respondido siempre. Ese es mi testimonio y lo dejo en el nombre de Jesucristo, Amen.