El poder de el Libro de Mormón para los jóvenes

    Joven leyendo Libro de Mormón

    Leer el Libro de Mormón es como plantar una semilla. Si no la echas fuera a causa de la incredulidad, comenzará a ser deliciosa para ti, y no hay mejor tiempo para hacerlo, ni tiempo más importante, que en tu juventud.

    Joven estudiando el Libro de Mormón

    Muchos profetas, tanto modernos como antiguos, nos han recordado que es esencial que cada uno de nosotros tenga un testimonio del Libro de Mormón. Lo abres en 1 Nefi 1:1 y empiezas a leer: “Yo, Nefi, nací de buenos padres…”.

    Cada día (sé optimista) lees unos cuantos versículos más o, incluso, unos cuantos capítulos hasta que, varios meses después llegas a Moroni 10:34 y lees las últimas palabras de Moroni: “Y ahora me despido de todos…”. Pero leer las Escrituras desde el primer versículo hasta el último es sólo una de las maneras de estudiar. El poner un poco de variedad en cómo estudias las Escrituras podría brindarle una perspectiva y entusiasmo nuevos a tu lectura diaria.

    ¡Empieza hoy!

    Cualquiera que sea la manera que elijas para estudiar las Escrituras, tu estudio te ayudará a fortalecer tu testimonio y a aumentar tu entendimiento del Evangelio. En otras palabras, no existe una única manera correcta de estudiar las Escrituras. Así es que, no tengas miedo de experimentar y prueba nuevos enfoques de la manera en que lees.

    Te verás altamente recompensando por el tiempo que destinas a estudiar las Escrituras: “Porque el que con diligencia busca, hallará; y los misterios de Dios le serán descubiertos por el poder del Espíritu Santo, lo mismo en estos días como en tiempos pasados, y lo mismo en tiempos pasados como en los venideros” (1 Nefi 10:19).

    Chico leyendo el Libro de Mormón

    Estudia diligentemente

    “El estudio intensivo no es tan eficaz como la lectura y aplicación diaria de las Escrituras en nuestra vida. Familiarícense con las lecciones que se enseñan en las Escrituras. Aprendan las circunstancias y el entorno de las parábolas del Maestro y las admoniciones de los profetas. Estúdienlas como si les hablaran a ustedes, porque así es” (Thomas S. Monson, “Sé lo mejor que puedas ser”, Liahona, mayo de 2009, pág. 68).

    Al estudiar el Libro de Mormón con un corazón sincero, usted se convertirá más plenamente. Usted deseará arrepentirse y estar limpio, y sentirá el Espíritu Santo. Debido a que el Espíritu Santo nos santifica, usted encontrará que el sentimiento de que el Espíritu Santo es más prominente en su vida lo cambia espiritualmente (vea 3 Nefi 27:20; Moisés 6:64-65). Tu estudio sincero te iluminará, ampliará tu mente y ampliará tu alma (ver Alma 32:28-36). Y a medida que llegues a entender mejor las doctrinas de la Iglesia, serás capaz de resistir la tentación no sólo porque sabes que está mal, sino también porque tus actitudes y comportamiento habrán cambiado de tal manera que tendrás cada vez menos deseos de hacer el mal.

    Sentirán como los nefitas que se arrepintieron como resultado de las enseñanzas del rey Benjamín, 'por el Espíritu del Señor Omnipotente, que ha hecho un cambio poderoso en nosotros, o en nuestros corazones, que ya no tenemos disposición para hacer el mal, sino para hacer el bien continuamente' (Mosíah 5:2).

    Ese tipo de cambio está en el corazón de la Expiación de Jesucristo, y es lo que conduce a la felicidad. Esa es una buena razón para estudiar el Libro de Mormón, ¿no crees?

    Adolescente estudiando el Libro de Mormón

    Personajes ilustrados del Libro de Mormón para usar como salvapantallas

    Ilustraciones por Martín Espinoza

    Personajes ilustrados del Libro de Mormón para usar como salvapantallas