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“El Señor ha reconstruido mi vida”

En un Mensaje Mormón de tres partes

Hermana Aburto
La Hermana Reyna Aburto de la Presidencia de la Sociedad General de Socorro compartiré algunos de los desafíos que ha enfrentado y da una idea de cómo encontrar esperanza a todos los que están luchando.

Algunos de nosotros estamos pasando por momentos difíciles, quizás los más difíciles de nuestras vidas. En un Mensaje Mormón de tres partes la Hermana Reyna Aburto de la Presidencia de la Sociedad General de Socorro compartiré algunos de los desafíos que ha enfrentado y da una idea de cómo encontrar esperanza a todos los que están luchando.

La hermana Aburto comparte: 'He pasado por momentos muy duros: las cicatrices siguen ahí, las consecuencias, el dolor sigue ahí. Pero el Señor me ha permitido tener gozo en esta vida.'

Parte 1: El corazón quebrantado y la esperanza

Cuando tenía nueve años, Reyna sobrevivió el devastador terremoto que azotó Nicaragua en 1972. El desastre natural cobró la vida de su hermano y la casa en la que vivían. Fue un momento muy difícil para su familia. Ella recuerda haber sido tocada por el servicio proporcionado a su familia por vecinos y parientes. También estaba agradecida por el apoyo que recibía en forma de alimentos, agua y suministros de lugares lejanos. 'Fue increíble ver toda la ayuda que recibimos de extraños', dice.

En el momento del terremoto, Reyna no era miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y no tenía conocimiento del plan de salvación de Dios para Sus hijos. A menudo se preguntaba dónde estaba su hermano y si volvería a verlo. En un ensueño que ella tenía, su hermano tocaba a la puerta, y cuando ella respondía, él le decía que no estaba realmente muerto, sino vivo, sólo en otro lugar. Esta ilusión le trajo consuelo cuando era una niña pequeña.

Más de 40 años después, alrededor de la Pascua, Reyna se encontró reflexionando sobre lo que sabía de la Resurrección y su conocimiento del plan de salvación de Dios. Fue entonces cuando se dio cuenta del significado de la ilusión que había experimentado de niña, y eso la llenó de alegría. Ahora sabe con certeza: 'Algún día podremos volver a estar juntos'. Vea las partes 2 y 3 de la historia de Reyna Aburto.

La historia de Reyna Aburto—Parte 1: Angustia y Esperanza

La historia de Reyna Aburto - Parte 2: Un viaje difícil

Crecer en Nicaragua a veces fue difícil. Cuando era niña, Reyna perdió a su hermano a causa del devastador terremoto de 1972. Y para cuando llegó a la adolescencia, su país estaba plagado de disturbios civiles. Ella describe los peligros que rodeaban a su familia y la devastación de oír hablar de la muerte de civiles, incluidos niños. Aunque ella no culpaba a Dios, a veces se preguntaba cómo podía permitir que estas cosas terribles sucedieran.

En 1984 se casó con un joven con quien había salido durante varios años. Juntos se mudaron a San Francisco, California, donde ambos tenían familia. Después de dos años de matrimonio, tuvieron un hijo. Poco después de que su hijo naciera, el esposo de Reyna perdió su trabajo y cayó en la adicción. Ella hizo lo que pudo para ayudarlo, pero después de un tiempo quedó claro que ya no podía confiar en él. De este tiempo difícil de su vida dice: 'Aquellos días fueron tiempos de desesperación para mí, sin saber qué hacer'. Se enfrentaba a sentimientos de miedo, pero al mismo tiempo estaba decidida a proteger a su hijo pequeño y a ganarse la vida por sí misma. 'Fue muy difícil terminar la relación', dice.

Mientras enfrentaba el futuro sin su esposo, se preguntaba nuevamente por qué Dios permite que sucedan cosas malas. Con el tiempo, Dios le concedió comprensión. 'La gente toma malas decisiones, y esa libertad de tomar decisiones viene de Dios. Él nos ha dado esa libertad, y por eso no puede impedir que la gente haga cosas malas', dice. Ella aprendió a través de sus experiencias que, si somos pacientes, Dios algún día contestará nuestras oraciones y nos traerá paz. Vea las partes 1 y 3 de la historia de Reyna Aburto.

La historia de Reyna Aburto—Parte 2: Un Camino Difícil

La historia de Reyna Aburto - Parte 3: Un nuevo comienzo

En 1989, la separación de Reyna de su primer esposo fue finalizada. Poco sabía ella que en tan sólo unas pocas semanas, su vida daría un giro a mejor. Deseaba criar a su hijo pequeño para que se convirtiera en un buen hombre y buscaba paz, esperanza y dirección. Ella encontró lo que había estado buscando cuando fue presentada a los misioneros SUD y escuchó su mensaje acerca del evangelio de Jesucristo. Ella, su madre y su hermano pronto fueron bautizados. Convertirse en miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días la llevó a nuevas experiencias y a una mayor felicidad.

Reyna compara su vida con una cierta iglesia luterana en Alemania que fue bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando la iglesia fue reconstruida después de la guerra, los constructores eligieron incluir un número de las viejas piedras ennegrecidas como un recordatorio de la guerra. Reyna comparte lo siguiente: 'Mi vida es como esa iglesia. . . He pasado por momentos muy difíciles. Las cicatrices siguen ahí, las consecuencias, el dolor sigue ahí. Pero el Señor ha reconstruido mi vida y me ha permitido tener alegría.' Vea las partes 1 y 2 de la historia de Reyna Aburto.  

La historia de Reyna Aburto—Parte 3: Un Nuevo Comienzo