Los diezmos, muestra de amor y fe

    Los diezmos, muestra de amor y fe

    Tuve la bendición de unirme a la Iglesia a los doce años.  Desde entonces, aprendí lo que son las leyes del diezmo, el ayuno y las ofrendas de ayuno. Durante mi juventud en seminarios e institutos así como en la misión logré saber sin lugar a dudas que eran principios verdaderos.

    Cuando tuve mi primer trabajo y recibí mi primer sueldo, entonces sin dudarlo empecé a aplicarlos. Fue allí que llegué a tener un convencimiento y un testimonio personal de la veracidad de estos principios. Ahora sí lo sabía porque los estaba viviendo.

    Desde ese día, en todos estos años al vivir estos sagrados principios, hemos podido ver la mano misericordiosa del Señor cumpliendo generosamente sus promesas. No hemos tenido riquezas,  pero sí hemos recibido todo lo que Él ha creído necesario para nosotros, especialmente Su guía he inspiración para saber cuidar a nuestra familia y administrar los recursos que amorosamente nos da.

    Cada mes al ayunar y dar nuestra ofrenda de ayuno, como familia nos sentimos agradecidos por la oportunidad que el Señor nos da de mostrarle nuestro amor.

    He podido ver claramente que vivir la ley de los diezmos, el ayuno y las ofrendas de ayuno es un acto de caridad, esperanza y fe. El cumplimiento de estas leyes no tiene nada que ver con cuánto gano o con cuánto dinero tengo. Realmente solo tiene que ver con cuánto lo amo a Él, cuánto confío en Él, cuán comprometido estoy con Su obra y cuán dispuesto estoy a seguirlo. Sé que cuando cumplimos con estos principios todo lo demás se ve más claro y es más llevadero.

    En realidad el vivir fielmente estos principios es una fuente de fortaleza, seguridad y paz para nuestras vidas ya que sentimos que estamos en Sus manos y Él hace que nuestros hijos estén creciendo con este valor como parte esencial de sus vidas.