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Fe

Setenta misioneros regresaron recientemente a sus áreas de misión en Bolivia y vieron los frutos de su trabajo hace 20 años.
la Hermana Reyna Aburto de la Presidencia de la Sociedad General de Socorro compartiré algunos de los desafíos que ha enfrentado y da una idea de cómo encontrar esperanza a todos los que están luchando.
Tuve la bendición de unirme a la Iglesia a los doce años.  Desde entonces, aprendí lo que son las leyes del diezmo, el ayuno y las ofrendas de ayuno. Durante mi juventud en seminarios e institutos así como en la misión logré saber sin lugar a dudas que eran principios verdaderos.
Pocas veces el Señor nos pide expresamente que le probemos.  Desde joven aprendí a pagar mis diezmos, pero no fue sino hasta que contraje matrimonio que necesite  “probar en esto” al Señor. Como la mayoría de los matrimonios jóvenes, mi esposa y yo enfrentamos grandes desafíos económicos al comienzo de nuestra relación. 
Como esposa, madre y profesional, estos 7 años de casada han sido una lucha entre lo que Dios dice y lo que el mundo desea de una mujer profesional. La presión social de aquellos que no conocen el evangelio, en ciertas ocasiones, me ha hecho pensar que el dedicar tiempo a mi hogar y a mis hijos, no es la mejor opción para una mujer profesional como yo.